• Carlos Sepúlveda

Adolfo Correa: ni tan artista, ni tan diseñador.

Adolfo Correa es un artista gráfico chileno que gracias a su versatilidad y técnica se ha transformado en un referente importante luego de colaborar con marcas como Adidas, Mercedes-Benz o el conocido artista Steve Aoki.


Adolfo Correa es uno de los diseñadores gráficos chilenos más importantes en el escenario actual. Ha trabajado con grandes marcas como Adidas, Nike y Play Station y, aunque estudió Diseño, se considera a sí mismo un artista gráfico. “Para mi es difusa la diferencia entre arte y diseño. No me puedo definir como artista porque no me siento así”, señala Correa entre risas. “Definirme como artista gráfico es para términos de portafolio. Porque la gente tiene que saber qué haces. Es como ni fu ni fa. Mitad artista, mitad diseñador”.




El trabajo del diseñador de 33 años es brillante, en el sentido literal y metafórico; su fuerte claramente está en su manejo de las técnicas de dibujo, tanto digital como análogo, y el uso de color; posee una paleta lo suficientemente acotada como para definir un estilo, pero suficientemente amplia como para jugar sin muchas reglas. También impresiona lo versátil que es como artista. Su trabajo contempla todas las áreas del diseño gráfico: ilustración, animación, branding, diseño textil, dirección de arte, etc.



Primeros Pasos

Adolfo relata que en los inicios de su carrera universitaria notó que lo que le ofrecían no era suficiente. “Por curiosidad comencé a meterme en muchos ámbitos que ni siquiera sabía que existían”, dice el diseñador. De esa forma comenzó un largo viaje por conseguir sus sueños. “Rápido en la u comencé a publicar y compartir mis trabajos online. Así me contactaron clientes. No entendía. O sea, estaba en la u y me ofrecían pagarme por un dibujo. Quedé loco”.


Correa lleva casi cuatro años viviendo en Europa. Actualmente se encuentra en Bruselas, pero su primer destino fue España; donde asegura nunca ha trabajado, pero fue el país donde logró sacar la nacionalidad para quedarse en el continente viejo. “En Barcelona levantas una piedra y hay cien diseñadores buenos. Es súper difícil hacerse espacio cuando eres desconocido y no tienes contactos”.


Con el tiempo, Correa descubrió que para ganarse un lugar en la escena debía ser proactivo e introducirse personalmente a quienes buscaba para trabajar. “Noté que había que ser «puntudo» y escribirles directamente. De hecho, uno de los primeros contactos que tuve fue Steve Aoki. Le mandé un mail al manager. En pocos días me respondió diciendo que Steve quería trabajar conmigo. No lo podía creer”.


Freelance y pandemia

“Cuando llegué a España estuve un año sin ganar ni un peso. Me eché todos mis ahorros. Me iba a rendir, pero apareció un proyecto que me salvó. Y así empecé a sobrevivir”, cuenta el artista gráfico respecto a su experiencia como independiente en Europa. “Llevo casi cuatro años acá y siempre he sido freelance. He tenido ganas de estar en una agencia, pero luego me entrevistan, veo cómo funcionan y pienso que mejor me quedo como estoy”, dice Correa con autoridad. “Es difícil ser freelance pero es posible. Existe ese miedo de «¿cómo me voy a mantener?». Pero prefiero eso que trabajar en proyectos que no me interesan”.



Pero no todo ha ido viento en popa para el artista gráfico. Como a casi todo el mundo, el Covid-19 le jugó una mala pasada. “Con la pandemia todo cambió rotundamente. Tenía un montón de proyectos y en marzo ¡puff! Se cancelaron todos. Lo único que me salvó fueron proyectos en Chile desde marzo a julio. En Europa nada”. Sin embargo, asegura que el encierro ha sido el tiempo más útil que ha tenido. Comenzó a leer sobre diseño, pintó, ilustró e incluso reinventó su página web. “En el fondo, hice todas esas cosas que uno nunca hace, pero que sabe que tiene que hacer”.


Estallido social y el rol del Diseño

Cuando hablamos con el artista gráfico respecto al 18 de Octubre de 2019 nos reconoce que al principio se sintió abrumado por la situación. “Cuando comenzó, pasó una semana y me compré un pasaje para irme de Chile lo antes posible. No podía dormir ni parar de ver las noticias. Estuve todo noviembre en Europa y en diciembre sentí que debía volver. Así que viajé”.


“Viéndolo desde afuera creo que es el momento más hermoso en la historia del arte y el diseño”, dice Correa con la mirada algo perdida. “Principalmente porque mucha gente estaba manifestándose y expresándose. Era un museo, pero en el espacio público. Además, conocí a tantos artistas chilenos que no sabía ni que existían. Fue una explosión de gente creativa”.


Para Adolfo el rol fundamental del Diseño es comunicar. En ese sentido cree que jugó un papel importante para unificar a los chilenos en el movimiento social. “Todo ese caos, la forma de comunicarlo y hacer una vía de llegada a la gente era a través del arte y el diseño. Por ejemplo, lo que pasó con Las Tesis es comunicación: tomar algo que está pasando y transformarlo en un mensaje”.


“La gente que trabaja en diseño comunica, pero si eres artista es porque tienes algo que decir, una curiosidad personal. Eso siempre suma”, dice Correa respecto a lo que lo ha ayudado a llegar donde está. En la misma línea, reconoce que las redes sociales juegan un papel importante en la difusión y llegada a las personas. “Casi nadie ve portafolios, hoy es casi todo Instagram. Así me hice una lista de todas las personas con las que quería trabajar. […] También es importarte compartir y subir lo que uno hace. Porque siempre habrá alguien a quien le guste tu trabajo”.


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