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  • Pili Valdivia

Los Diarios de Keith Haring: "I love life".


Polaroid of Keith Haring. Unknown.


La lectura de Los Diarios de Keith Haring siguió a la de Eramos unos niños de Patti Smith. Ya cautivada por la excéntrica bohemia de los años 80 en Nueva York, los apuntes autobiográficos de Haring añaden otra pincelada al cuadro de personajes, bares, eventos y problemáticas de la época. Desde un punto de vista tan íntimo como un diario lo permite, conjuga narrativas personales con bitácoras de viaje, críticas artísticas y balbuceos del inconsciente y nos entrega una pintura, más o menos clara, de lo que fue la vida de uno de los artistas pop más importantes del siglo XX.

Inicia su diario en 1977, justo antes de llegar a Manhattan y comenzar sus estudios en la School of Visual Arts. Su última entrada la escribe cinco meses antes de su muerte a los 31 años, en Febrero del 1990. Durante esos doce años de anotaciones (interrumpidas por su ajetreada agenda célebre), toca temas como la democratización de la cultura, el mercado del arte, la sexualidad y el sexo, la genialidad de Andy Warhol y Michael Jackson, la fama, el SIDA y la muerte.


Me parecen especialmente relevantes los primeros y los últimos años de auto-documentación. Los primeros, porque muestran el minucioso compromiso de un Keith que, habiendo encontrado en el arte su centro, se convence con fuerza de voluntad astronómica de que el éxito requiere de un esfuerzo sistemático y reflexivo. Los últimos, porque reflejan, a mi parecer, la fragilidad y la ficción de lo que entendemos realmente por éxito.


Keith Haring y Andy Warhol en Studio 54. Por Rose Hartman.

"El azar favorece a las mentes preparadas"


Es un momento triste... es triste porque estoy confundido, de nuevo; o debiera decir "todavía"? No sé lo que quiero, ni cómo conseguirlo. Actúo como si supiera lo que quiero, y pareciera estar yendo a por ello–rápido, pero en la realidad, ni siquiera sé. – Keith Haring Journals. April 29, 1977.

Así comienza el relato del artista de 19 años, urgido y frustrado ante su incapacidad de entender sus propias motivaciones. Los primeros cinco años de registro están cargados de cuestionamientos complejos y de gran envergadura. El comienzo de sus estudios en la SVA encauza sus comentarios hacia una cuenca más práctica y esas interrogantes existenciales empiezan a entrelazarse con comentarios técnicos y metodológicos relativos al uso del color, la materialidad de sus obras, el uso del formato, Kandinsky, Klee y Mondrian.


Entre amigos, exposiciones y porros, Keith comienza a hacer sentido de sí mismo, solidificando también su postura artística. Plantea, por ejemplo, el rol del arte en su rebeldía y su responsabilidad de desafiar el status quo y las normas; habla de la contribución del arte moderno en la lucha contra la identidad de masas mediante la celebración de la individualidad; profundiza en la democratización del arte y defiende que éste debe ser comprensible y disponible para todxs.


Keith Haring en el metro de NY, 1983. Unknown.

Durante esos años produce como una máquina orgánica, persistente en calidad y en cantidad, pintando muros publicitarios en los metros y logrando hasta 50 dibujos diarios. A medida que pasa el tiempo, su quehacer artístico se vuelve más y más intenso, pero cada cierto tiempo, deja el pincel de lado e insiste con un tono casi desesperado:


Se ha vuelto muy importante para mí entender por qué hago lo que hago, por miedo a no entender, y seguir haciendo objetos/imágenes que no tienen ningún sustento para su existencia. – Keith Haring Journals. January 12, 1979.

Nos hacemos preguntas y formulamos respuestas. Construimos un collage con teorías recortadas y explicaciones prestadas, intentando llegar a una imagen más o menos estética, que nos parezca creíble y que se vea bien. A medida que entendía mejor y aprendía más sobre la historia y métodos del arte, la ciencia, la naturaleza y él mismo, se volvía más consciente de lo que hacía y por qué lo hacía. "Esa es mi principal pregunta", escribe, "en este momento - Por qué?".


Keith Haring en su Pop Shop NY, 1986. Por Joe McNally.

Qué fuck


Durante 1980 y 1981 Haring casi no escribe. El 1982 anota sólo un par de entradas pero en la primera expone lo que, a mi parecer, es una de sus grandes revelaciones personales:


Existen cosas fuera de mi control y cosas que van más allá de mi comprensión. No tengo sueños de cambiar el mundo. No tengo sueños de salvar el mundo. Sin embargo, habito el mundo y soy un ser humano. (...) Creo que nací artista y tengo la responsabilidad de vivir acorde. – Keith Haring Journals. March 18, 1982.

Había pasado su vida hasta ese momento intentando explicar en qué consistía esa "responsabilidad". Había dedicado sus primeros años de juventud a estudiar la vida de otros artistas y a practicar su propio estilo, hasta agotar sus posibilidades. En ese minuto entendió la simplicidad y con eso, la grandeza de su existencia: "mi contribución a este mundo es mi habilidad para dibujar. Voy a dibujar lo más posible, para la mayor cantidad de gente posible, por el mayor tiempo posible", escribe decidido como un profeta pop iluminado. Admitir nuestra limitada comprensión del todo, suele ser una revelación simple pero liberadora. "Yo no entiendo nada, esa es, creo, la clave para entenderlo todo", sólo sé que nada sé.


"Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que escribí. Han pasado muchas cosas". La segunda y última entrada de 1982 parece marcar el inicio del Haring celebrity y de ahí para adelante su vida se transforma en un torbellino de tickets de embarque. Su diario se vuelve una bitácora factual y se torna algo más monótono y disperso, como un picadillo de nombres, ciudades y horarios. De tal o cual exposición, a la apertura de su Pop Shop en Tokyo, a revisar la maqueta de una escultura en Bélgica, al hotel a bañarse, a comer a la casa de Monique y a bailar al club con Juan para luego volver al hotel con algún afortunado más uno. Entre el listado, sin embargo, se encuentran reflexiones interesantes sobre el mundo de arte, las subastas, el pop art, la elite y la muerte, que se convierte, naturalmente, en un magnético polo una vez Haring es diagnosticado VIH positivo.


Keith Haring en el muro de Berlin, 1986. Por Tseng Kwong Chi.

"I love life"


"Sigo pensando en que la razón principal por la que escribo es mi miedo a la muerte. Creo que finalmente me doy cuenta de la importancia de estar vivo. La otra noche, cuando miraba los fuegos artificiales del 4 de Julio y vi a Martin, vi la muerte. El dice que se testeó y que no tiene SIDA, pero cuando lo miré, vi la muerte." – Keith Haring Journals. July 7, 1986.

Sus últimos años de diario se vuelven tan interesantes como los primeros en cuanto reanudan temas esenciales y con eso, se vuelven más cercanos. Es difícil identificarse con la vida de fama, sexo y rock and roll (o al menos, por ahora, con la parte de fama), pero hay ciertas temáticas que nos competen a todos, independiente de la cantidad de estampas que tenga nuestro pasaporte, y uno de esos es, democráticamente, la muerte.



Keith Haring con Juan Dubose, 1983. Por Andy Warhol.


Ser parte de la comunidad gay en Nueva York en los años 80 era casi una sentencia, debido a las malas (o inexistentes) políticas públicas dedicadas a la contención del VIH y a la falta de educación sexual y recursos estatales al respecto. A pesar de los esfuerzos de Haring como activista social sensibilizando a la gente sobre esta enfermedad a través del arte, no logró escaparse de lo supuestamente inevitable y en 1987, fue diagnosticado VIH positivo.


Mis amigos están cayendo como moscas y sé en mi corazón que es solo por "intervención divina" que sigo vivo. No sé si tengo cinco meses o cinco años, pero sé que mis días están contados. Es por eso que mis actividades y proyectos son tan importantes en este momento. Hacer tanto como pueda, tan rápido como pueda. (...) El trabajo es todo lo que tengo, y el arte es más importante que la vida. – Keith Haring Journals. March 28, 1987.

Durante sus últimos años, Keith trabajó más duro que nunca y produjo incluso más arte que durante los años anteriores. Entre visitas al hospital y exámenes de sangre, viajaba incansablemente y usaba el dibujo como terapia para afrontar no sólo su propio juicio, sino también la partida de muchos de sus seres queridos. El arte es más importante que la vida, porque el arte es inmortal.





Keith Haring muere producto de complicaciones del SIDA en febrero de 1990 con 31 años. Su carrera fue corta, pero prolífica y su legado se mantiene hasta el día de hoy a través de personas que lo conocieron y de Keith Haring Foundation, institución que él mismo creó un año antes de morir. "Creer en uno mismo es sólo un espejo de creer en otra gente y en cada persona".


"Agradezco ser diferente. Estoy orgulloso de ser gay. Estoy orgulloso de tener amigos y amantes de todos los colores. Estoy avergonzado de mis antepasados. No soy como ellos" – Keith Haring Journals. March 28, 1987.







Créditos:

Las imágenes son prestadas de internet.

Las citas han sido traducidas del inglés, directamente por LNO.